jueves, 30 de noviembre de 2017

Dios siempre ha estado ahí: donde y cuando lo he necesitado. En la forma de un amigo inesperado, en la forma de un desconocido que, sin mayor motivo me echa la mano; como si fuera casualidad, azar, coincidencia. No puedo recordar una sola vez en la que Dios me haya abandonado en circunstancias desesperadas. A veces, mi memoria es corta y, ante la urgencia, olvido todo lo vivido y todo lo pasado y, entonces, me desespero y en mi desesperación me siento perdido. De pronto, la luz como si fuera un relámpago, se hace alrededor de mi y todo se soluciona...
Quizás no se mostrará ante ti en el justo instante en que tú lo quieras, pero te lo aseguro: siempre aparecerá cuando lo necesites y nunca llega tarde!!!

sábado, 31 de diciembre de 2016

Si todos somos creación de Dios, cosa en la cual creo;
Si todos somos iguales a los ojos de Dios, cosa en la cual creo.
Si todos hemos sido creados como criaturas perfectas a su imagen y semejanza, cosa de la cual no me cabe la menor duda,
Por qué no dictó sus escrituras de forma clara y directa en lugar de hacerlo con complicadas metáforas que sólo unos pocos son capaces de entender y cuya interpretación debemos aceptar todos los demás como verdad inescrutable?

sábado, 23 de julio de 2016

Gloria a Dios que todos los días
Derrama sobre mi
Su cántaro de bendiciones

lunes, 14 de diciembre de 2015

Unha neniña descalza e tres peregrinos van busca-la luz do mundo

(Panxoliña)

I
Dende a vila, costa arriba.
Costa abaixo dende Renza.
Entre antigas corredoiras
entre casiñas de pedra
pudo nacer aquel neno
igual que en Belén nacera,
porque Belén está eiquí,
onde tí pensalo queiras:
en Santa Mariña, o Piñeiro
en Fontecarmoa ou Xunqueira.

Dende a vila, costa arriba
costa abaixo dende Renza,
á veira de algún camiño
que atravesa o Piñeiriño
e leva os aires da ría
ata os cumes de Lobeira.
En Santa Mariña, o Piñeiro
en Fontecarmoa ou Xunqueira,
un Belén en todas partes:
onde se pense ou se queira.

II
(Unha neniña descalza)

Baixando vén dende a fonte.
Baixando vén polo camiño
Unha neniña descalza
baixando vén polo camiño

Nunha tarteiriña vella
auguiña leva para o meniño
(baixando ven polo camiño).

Unha estreliña de ouro
vai-lle alumando pola vereda.
Porque esta e unha escura noite
vai-lle alumando pola vereda

ata o portal onde a Virxe
sorrindo ó mundo seu froito entrega.
(vai-lle alumando pola vereda).

III
(Tres peregrinos)

Dende o alto daquel monte
baixando veñen tres peregrinos.
Seguindo un soño na noite
baixando veñen tres peregrinos.

Van busca-lo Rei de reises
que nesta terra xa ten nacido.
(veñen baixando tres peregrinos).

Unha estreliña de ouro
vai-lle alumando polo camiño.
Porque non perdan seu rumbo
vai-lle alumando polo camiño

ata o portal onde durme
a caron do lume aquel meniño.
(Baixando veñen tres peregrinos).

IV
(A luz do mundo)

Nun berce de follas secas
está deitado aquel meniño.
¡Tan pequeniño seu corpo
e con tan grande destiño!:

trae-la paz a este mundo
cheo de odios, cheo de guerras
(cheo de dores e de miserias).

A luz do mundo descansa
na claridade dos seus olliños.
Das suas mans xurde a espranza
dhun tempo novo, dhun novo ensino
Veñan de toda-las partes
homes, mulleres, pobres e ricos
porque o que nace esta noite
e vida, verdade, luz e camiño.

(Porque o que no berce durme
e vida, verdade, luz e camiño).

(José L. Dasilva N. / Dic.-1997)

domingo, 23 de noviembre de 2014

Mi cantar

Mil hombres veo en el mundo.
Van caminando sin rumbo
por tortuosos caminos
llenos de odio y amargura:
pobre y débil armadura
para enfrentar sus destinos
No cantan. Van en silencio.
Tan sólo, de vez en cuando,
se escucha una voz de mando
que se aleja con el viento
Nubla sus ojos el llanto
y una lluvia que no es lluvia
humedece tristemente
la tierra que van pisando.
Quien siembra lágrimas hoy
no cosechará sonrisas.
La sonrisa es tierno trigo
y es, el llanto, la cizaña
que el rencor trae consigo.
Con muy lento caminar
de vida y alma vacíos
van mil hombres por el mundo
por no aprender a cantar.
....
He, pues, aquí mi cantar.
Quien quiera cantar conmigo,
eche al bosque del olvido
su tristeza y su pesar.
Eche sus penas al mar
del odio se haga enemigo
y sobre el tiempo vivido
venga conmigo a sembrar.
Venga conmigo a sembrar
que sembrar, sólo, no puedo
que aunque fértil sea el suelo
dos manos no siembran paz.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Nunca desees la muerte a nadie... no sea que venga por ti primero!

miércoles, 16 de julio de 2014

No hay más límites que los que uno mismo se impone. Uno es quien debe decidir si vivir lamentándose por lo perdido o disfrutando de aquello que aún le queda; si recriminar al universo por lo que nos ha quitado o dar gracias a Dios por haberlo tenido, aunque sólo haya sido, un corto tiempo. Todo está dentro de uno mismo. "No se consuela quien no quiere", reza un viejo dicho que suena a conformismo, pero no, no es cuestión de conformarse, sino de irse adaptando a las circunstancias con cada nueva situación que nos plantea el camino y partir, cada vez como de un nuevo principio, con lo obtenido: lo ganado y lo perdido -que si bien lo ves, tambien es ganancia- de la etapa anterior.
Al fin y al cabo, 
Qué somos, sino peregrinos? Caminantes
constructores de caminos. Guerreros en la paz.
Uvas en el vino.
Arena en el desierto,
agua en el mar.
Soledad en compañía,
ah!, compañera soledad!

Los límites estan aquí, adentro. Empiezan en el "no puedo", en el "yo no sirvo -o ya no estoy- para eso".
Y qué si el camino es largo?
Cuándo entenderemos que lo importante no es la meta sino lo aprendido en el intento de alcanzarla?
No es la meta lo que importa.
No es Santiago, es el Camino!

A menudo hacemos el camino
dos veces cuando lo recorremos,
y ambas suceden a un mismo tiempo:
la una sobre los pies,
la otra sobre el pensamiento;
porque a cada paso dado,
evocamos el regreso.